martes, 29 de agosto de 2023

HISTORIA INALIENABLE DE NUESTROS VALORES PRODUCTIVOS

 En estos tiempos de rigidez socioeconómica, para un periodista profesional resulta difícil escribir, a no ser que lo haga de manera complaciente y eso al final no es periodismo.

Todos somos noticia. Emplear la información, de una u otra manera, lleva implícita la posibilidad de formar la opinión pública a través de la escritura, la lectura y la imagen de un relato, que a la vez brinda conocimientos y con los cuales se pone a prueba la agudeza, el ingenio y los dotes deductivos de cada individuo.

Quiero hacer un poco de historia permitida, sobre un tema que es vital para la economía y producción del país: petróleo.

La exportación de petróleo en Venezuela tuvo lugar en las primeras décadas del pasado siglo y desde entonces ha coexistido una atrasada economía agrícola, conjuntamente con una economía petrolera exportadora controlada por trust extranjeros. El incremento de ganancias por concepto de exportación de petróleo, del cual se beneficiaron los países productores desde 1973, supuestamente debió traer una mejora de vida a la población. Pero, debido a la dependencia del país estos ingresos no cambiaron las diferencias existentes entre las clases.

En el año de 1878, cerca de Rubio, estado Táchira, Manuel Antonio Pulido, comenzó a explotar el petróleo en pequeña escala. Pero es a finales del siglo 19, cuando se inicia la explotación del Lago de Asfalto de Guanoco en el Oriente de Venezuela, por una empresa extranjera. Más tarde en 1914 se descubrieron grandes cantidades de petróleo en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo. Pero no es sino hasta que se produjo el reventón del pozo “Los Barrosos” en el año de 1922, cuando se puede hablar del gran auge petrolero en Venezuela.

En 1925 el valor de las exportaciones petroleras, superaba por primera vez a las exportaciones agrícolas. A partir de 1943 se aprueba una Ley de Hidrocarburos que unificó toda la legislación referente a esta materia. Más tarde el Congreso de la República, aprobó una nueva Ley del Impuesto sobre la Renta estableciéndose así el 50/50.

En 1959 el gobierno nacional adoptó la política de no otorgar más concesiones y el establecimiento en 1960, de la Corporación Venezolana de Petróleo y la creación de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo, OPEP, fueron pasos de Gran significación para que Venezuela comenzara su camino hacia el pleno control de sus riquezas petroleras.

En 1967 mediante una reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos, surgen los Contratos de Servicio, los cuales permitieron a la nación negociar en condiciones más ventajosas.

En 1970 el Cwongreso aprobó una disposición que facultaba al Ejecutivo Nacional, para fijar los precios del petróleo unilateralmente.

En 1971 se sancionaron dos leyes: la de bienes afectos a reversión en las concesiones de hidrocarburos, dirigida a asegurar la continuidad y eficiencia de la actividad petrolera, una vez extinguidas las concesiones y la que reservó al Estado la industria del gas natural, cuya explotación quedó a cargo de la CVF. Dos años más tarde, mediante una nueva ley, la explotación del mercado interno de productos petroleros, pasaba también a manos del Estado.

Finalmente, esta historia debería ser utilizada por los estudiantes y también los políticos que pretenden asumir las riendas del país. El 29 de agosto de 1975, se promulgó la Ley orgánica que reserva al Estado la Industria y el Comercio de Hidrocarburos, la cual contemplaba, entre otras disposiciones referentes a la nacionalización de la industria, la extinción de las concesiones petroleras el 31 de diciembre de ese mismo año. Es historia para el periodismo de hoy y siempre.

susana.morffe@gmail.com


martes, 25 de julio de 2023

NI LA MÁS MÍNIMA IDEA

 En este tiempo que vivimos de información y trabajos remotos en empresas globales, el “bombardeo” noticioso, solo es superado por la tragedia desencadenada por Putin en un territorio que no le es propio.

Habría que calificar al mundo global, como una locura desatada por los que veían al ser humano dormido en sus propios laureles.

Ciertamente, hay quienes no tienen ni la más remota idea de lo que está sucediendo en sus propias narices. Es debido, por una parte, al afán de grandeza y poder que les ha dejado o tienen una atrofia en buena parte del cerebro.

Tampoco vamos a decir que todos están así, hay quienes fallan, pero se recuperan en el camino, dando cuenta de los asuntos más espinosos que suceden en nuestra aldea global.

Por aquí mismo en nuestra comunidad venezolana, pasaron muchos largos días para que se fijaran en el gravísimo problema ambiental en el Lago de Maracaibo.

Por España han encontrado la fórmula “democrática” para que un partido político perdedor gane las elecciones.

El drama de los inmigrantes, especialmente de los venezolanos, sigue siendo una cadena de tormentos y sufrimientos, sin que hasta ahora ningún país encuentre la fórmula para salvar a la población flotante. Ni se diga del grueso asunto de los Derechos Humanos.

Muchas veces, descuidamos el valor que tiene decidir entre lo urgente y lo necesario.

En Venezuela, por ejemplo, no hay ni la más mínima idea para solucionar el problema del salario justo y equitativo.

La guinda la coloca ahora Elon Musk con el cambio del logotipo de su empresa Twitter, de pajarito a una gigantesca X.

El pajarito inicialmente simbolizaba, según el director creativo, Doug Bowman, en declaraciones al “The New York Times”, que esa figura era “la máxima representación de la libertad, la esperanza y las posibilidades ilimitadas”. El nuevo logotipo (X) más bien corresponde a todo lo contrario.

Cada vez estamos construyendo el mundo como un gigantesco bloque de concreto. Ahora no tenemos ni la más mínima idea, hacia dónde va Venezuela, el mundo y Twitter. Todo es vanidad.

susana.morffe@gmail.com

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martes, 11 de julio de 2023

VENEZUELA SIN PROFESIONALES

 ¿Para qué me gradué de docente, médico, periodista, ingeniero, abogado? Es la pregunta que repite cada profesional venezolano en su especialidad.

La vida con sus altibajos no da respuesta, sino que deja a cada uno la experiencia individual para ser sometida a una respuesta que convenga.

Ahora se analiza con preocupación y frustración la pérdida del trabajo, sin posibilidades de ejercer o realizando actividades completamente distintas a lo que se aprendió.

Es la triste realidad de los profesionales venezolanos que han mermado en su disciplina, por una doctrina de valores distorsionados y absurdos.

La filosofía nació por un grupo de pensadores griegos, pero hay quienes se empeñan en manifestar posiciones conductuales y hacen creer que las sociedades se desarrollaron con las prácticas y vivencias, y darle un “sentido” a la creación del cielo y la tierra.

Desde ese punto nos encontramos con una realidad ¿Filosófica?

“Tuve que vender algunos artículos personales y de uso doméstico, para poder comprar comida, el dinero de la quincena se evaporó como por arte de magia, sin hacer gastos de esos que llaman superfluos. Ahora si, comprobé que la crisis ya no es crisis, ni guerra económica, aquí lo que hay es hambre”.

Es el testimonio de una venezolana que a duras penas saca a su familia adelante, como profesional y madre soltera.

En pocos días, no meses, ha palpado la aguda situación que estamos viviendo en el país. El dinero que gana con el sudor de su frente, después de años de estudio, su sueldo no le rinde para continuar la modesta vida que lleva junto a sus hijos.

Ahora no sabe qué hacer, difícilmente puede ocupar un tiempo de trabajo extra en un centro comercial. Se enfrenta con diversas restricciones de edad y sexo, existentes en esos establecimientos.

Mientras la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia debaten quién “manda” en Venezuela, el pueblo literalmente se muere de hambre y enfermo en la calle.

Se asoma un desganado interés en la población, según los análisis socioeconómicos, sobre el asunto político de gobierno y oposición. Al final del día ese tema no les resuelve el problema de las tres comidas y sus enfermedades.

Se escucha desde el poder arrancar con una “nueva” economía como aquellos “motores” que en el pasado tampoco arrancaron. Lo que no plantean finalmente es cuál será el camino que debemos tomar para obtener los recursos básicos como en una sociedad normalmente productiva.

¿Qué dicen las Fuerzas Armadas? En un momento de tan difícil contingencia económica, los oficiales son los llamados a defender al pueblo a poner orden para la normal adquisición o servicios de sus necesidades. Además impedir a toda costa, que se desarrolle un ambiente de desesperación y alteración en la sociedad. Esas “fronteras” también deben ser custodiadas y protegidas.

La situación es brutalmente dramática, debido a la falta de país productivo con sus normas establecidas, sin una inflación atómica.

Un país prospera cuando se cultivan medios de producción, solo así Venezuela puede ser una potencia, no la potente miseria actualmente establecida.

Los venezolanos no queremos más hambre y miseria y lo necesario es, al igual que la venezolana mencionada al inicio, que tengamos un trabajo digno, medios de producción y el respeto a las normas constitucionales.

susana.morffe@gmail.com

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lunes, 19 de junio de 2023

VENEZUELA INSÓLITA, FRACTURADA Y DESMEJORADA

Venezuela es una amalgama de episodios a diario, hasta ahora sin salida.

Hemos escuchado también a diario, que todo esto tenía que pasar y finalmente pasará. Sin embargo, algo bueno ha dejado y es el miedo al enfrentamiento.

Los trabajadores de Sidor han sido un claro ejemplo del desprendimiento del temor y continúan luchando por sus justos derechos laborales.

Hemos pasado por todo tipo de degradación humana, creíamos haber visto lo insólito y enfrentamos nuevas atrocidades. Nuestra sociedad se desenvuelve en medio de locuras continuas y día tras día se estrenan formas de ataque, entre unos y otros, rayando con el fanatismo.

Se roban 23.000 millones de dólares y someten a los fruteros a una investigación, porque han perdido sus cosechas por falta de combustible para trasladar sus productos.

Vaya crisis que nos ha tocado sobrevivir. La vida de un ser humano se degrada despiadadamente. Lo que une a un fanático y a un hampón es el entusiasmo, a este ultimo le encanta un atraco y matar.

En termino real, en Venezuela disminuye la impunidad y se multiplican los abusos y asesinatos. Los derechos humanos necesitan del socorro internacional, con más fuerza.

Una sociedad descompuesta coloca la vida en segundo plano como en tiempos de la inquisición.

Tenemos inquisiciones gubernamentales venezolanas, establecidas con la intención de aniquilar lo que ideológicamente y en la practica, está en contraposición con los dogmas del socialismo del siglo veintiuno.

El mundo se ha ido deshumanizando por las guerras políticas y religiosas y en Venezuela, la balanza se inclina más por una onza de oro y menos por el valor de la vida misma.

La dura crisis ha golpeado severamente a los venezolanos y el miedo está siendo vencido por hambre y sed de justicia.

La población venezolana pide a gritos que termine de una vez por todas el enfrentamiento político.

La crisis política y social en Venezuela, no debe seguir maltratando severamente a sus ciudadanos.

Se podrá leer y entender en alguna parte, que existe la palabra compasión y debe ser aplicada con urgencia, ante tanto salvajismo desatado en el país.

La gente está cansada y ahora quiere el “juego” político limpio, reglas claras y atención humanizada.

Lo necesario en este momento es definir, por respeto hacia el pueblo, lo que se debe hacer para salir de esta trampa mortal de país fracturado.

Al país lo hundieron por la visión equivocada en el modo de conducir a una nación sin fines de prosperidad, arruinándola por ideas políticas arcaicas. Venezuela, después de tanto aguante, se merece algo mejor.

Susana Morffe

susana.morffe@gmail.com

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jueves, 1 de junio de 2023

UCV: UNA HISTORIA VIVIDA CON PASIÓN

Si me tocará repetir una historia, sería la que me tocó vivir en el Alma Mater, Universidad Central de Venezuela, durante 5 años, la casa que, entre otras cosas, me enseñó a vencer las sombras, tal como la identifica sabiamente su eslogan.

Se han cumplido tantos ciclos de acontecimientos de esa casa de estudios, que cada vez se encuentra más fortalecida.

Para ilustrar las historias solamente hace falta leer y verificar cómo han sucedido los hechos, pero con diferentes actores y patrones de conductas. Siempre es un riesgo haber aprendido del pasado y desafiar el presente con nuevas estrategias, sin contar lo que pueda suceder.

Venezuela vive una situación históricamente inédita, como nunca había pasado, no se trata de una “narrativa constructiva”, infeliz expresión usada por el mandatario latinoamericano Lula Da Silva, para tapar a personajes con similitudes a los de épocas remotas, por su forma autoritaria de gobernar, desmanes, crímenes, drogas, corrupciones y persecuciones.

Además de un colapso general en la distribución de las divisas con un elevado costo para mantener estable la economía. Es mucho lo que hemos perdido en la actual década y lo más lamentable, perdida de vidas humanas.

Pero la UCV se mantiene ahí, primero con un resultado negativo de un reciente proceso eleccionario que dejó a estudiantes, egresados y profesores, totalmente frustrados. En segundo lugar, todo tendrá su buen final, en un nuevo intento, el próximo 9 de junio.

Cuánta historia hemos dejado atrás, eran aquellos inicios, en el año 1980, donde solamente importaba hacer respetar la autonomía de nuestra universidad.

Recordamos a grandes compañeros de estudio y profesores, como Alexis Márquez y Hernán Guerrero, dos de los que marcaron mi vida profesional, suman la cuantía de historia, imposible de ocultar.

Recientemente, también se ha recordado la efemérides del día del egresado Ucevista. No olvidamos a El Orfeón Universitario, creado en 1943 y declarado Patrimonio Artístico de la Nación. 

De igual modo, tantos profesionales que parió el claustro universitario, muchos de ellos desaparecidos y otros en diferentes latitudes de nuestro planeta Tierra. Reconocidos como excelentes profesionales en todos los ámbitos del quehacer científico y humanístico.

La UCV, también se ha dedicado a proteger a Venezuela, en legítima defensa de nuestros espacios para convivir sin exclusión, sin violencia, sin descuidar los deberes que tenemos como ciudadanos venezolanos en la tierra que nos tocó nacer, pero hemos repetido historias.

La Universidad Central de Venezuela, es nuestra historia, es conocimiento, sabiduría, victoria, paz y solemnidad. Estamos orgullosos de su vigencia.


Susana Morffe 

susana.morffe@gmail.com

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miércoles, 17 de mayo de 2023

LOS ESTÚPIDOS SON DE CLASE ARTIFICIAL

 Escribir sobre las estupideces que se están viendo en esta Era, puede ser una estupidez. Tal vez esconderla significa ser cómplice de las estupideces al no poder frenarlas. También al escribirlas, surte un estado de transformación que compensa, como un buen antídoto, para no ser leal a la estupidez.

¡Salve Albert Einstein!, cuando dijo: “solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy muy seguro de la primera”.

Obviamente, el genio científico de la relatividad, pudo resarcir su opinión sobre el universo cuando reconoció el poder de Dios, al considerar que “Dios no juega a los dados”. El dueño y creador de la gigantesca comarca terrenal es Dios.

La historia del mundo ha estado inmersa en hechos que han resultado a la postre, una gran estupidez. Pero gracias a ella, se corrigieron algunas, otras se repitieron porque comenzaron a crecer un buen número de estúpidos.

Primeramente se dividió en dos toletes: la política de izquierda y la de derecha. Nacen en la Francia de 1789, durante el inicio de la Revolución Francesa, para posteriormente extenderse a gran parte de los sistemas políticos del mundo. Hasta ahora no se ha podido detener y ha resultado en estos tiempos la gran estupidez en el mundo, ya que si sus principios fueron aceptados, con el tiempo sufrieron deformaciones para terminar hoy en izquierdas de mutilación y exterminio del ser humano.

América Latina ha sufrido las peores equivocaciones con los regímenes de izquierda ultrosa.

También hay que reconocer que muchas individualidades, se ampararon tras esas izquierdas para cometer hoy sus fechorías y las observamos escenificadas en la agonizante Venezuela.

Que triste y doloroso es ver que otros países vecinos pueden dirimir sus diferencias con más razón y corazón.

¿Cuál es el mejor camino? Dudo que sea este que vivimos. Debe haber otro y no lo queremos ver.

Venezuela está enferma de política barata y hace falta ayuda humanitaria para librarnos de esta epidemia que acaba con niños y ancianos. Hace falta corazón para vivir de pie.

Tengo un amigo que lo llamo “el sabio margariteño”. El dice:

-A mí me importa un comino lo que haga o deje de hacer Maduro, yo estoy bien. Si no tengo para comer arepa como otra cosa, pero yo estoy bien. A esa gente yo la aparto porque esa mala energía se pega.

-¿Si le preguntan si es de oposición o de los contrarios, qué responde?

-Yo soy de lo que hago y de como vivo, lo que hagan ellos es su problema con su conciencia.

-Ahora dicen que la gente se está volviendo loca por el hambre y falta de medicinas, -le comento.

-Anteriormente vivíamos mejor, ahora todos quieren llegar a Miraflores, nada más que a robar y menos para gobernar. Allá ellos. Esos si están locos, afirma señalando con el dedo su cabeza.

La estupidez es tan enorme que nos impide hacer un alto para vernos por dentro y reconocer si realmente estamos defendiendo a la Patria, a la izquierda perversa o estamos luchando contra nosotros mismos.

En fin, conocemos la genialidad de Albert Einstein frente a la estupidez, asimismo la sabiduría de un hombre de pueblo, renuente a aceptar las estupideces de otros.

Los que quedamos en Venezuela, aquellos que pretenden arreglar la destrucción del país, tienen que hacer uso de la inteligencia, no de la artificial, sino la natural y suprema, y de una vez por todas, dejar de fabricar estupideces.

Susana Morffe

susana.morffe@gmail.com


miércoles, 3 de mayo de 2023

ESTALLÓ LA TERCERA GUERRA, PERO DE HAMBRE

 En Venezuela todo es posible, desde que iniciamos el cacareado cambio de sistema político. De uno redondo pasamos a otro cuadrado, con mentalidades justificadas para tales propósitos.

Llegó el histórico primero de mayo y la población como caimán en boca de caño, se lanzó a las calles a protestar antes de conocer la nefasta noticia que fulminó las aspiraciones de la masa trabajadora, en su legítima defensa para obtener una vida digna.

Del esqueleto, a Venezuela solo le queda el espinazo, porque el grotesco y apátrida régimen, convirtió también en chatarra el salario mínimo. Por cierto, ellos son especialistas en chatarras, nada más recordar aquella compra de armas que hicieron con Rusia, nos da una suficiente claridad sobre todo lo que tocan termina oxidado.

La guerra nos ataca por todos los puntos geográficos del país. Estamos acorralados, la población muere, quizás con más porcentaje que en Polonia en tiempo de Hitler. Susto, pánico, terror se apodera de la población porque la guerra es silenciosa, las chatarras no suenan como misiles o balas automáticas. Señores y señoras, la guerra ataca al estómago de cada venezolano, nos están matando por hambre y apunta a tu mesa.

Lo que sí quedó claro es que las matemáticas inversas que practican en Miraflores, dejan nuevamente encadenada la inteligencia de Pitágoras, al momento de sacar cuentas en dólares.

Al llegar a este punto se desata la guerra de hambre, porque ningún venezolano activo puede sostenerse con 130 bolivares. La causa real es vivir en adelante de unos bonos indexados que catapultan los sueldos y pasivos laborales debido a la supuesta “insuficiencia presupuestaria”.

Los más golpeados por ese nocaut fulminante son los jubilados de la administración pública. Después de haber pasado años pagando su ansiada pensión, hoy pasan a ser parte de la chatarra nacional.

Hasta las “balas frías” han quedado acuarteladas, ya escasea el alimento para tanta gente. Es el nuevo genocidio de estos aciagos tiempos frenéticos por demás. Mientras los soldados de plomo, van exprimiendo lo que resta en las centrífugas.

Ahora Venezuela está en peligro, pero no por un ataque foráneo, sino por un ataque interno. Aquí en nuestro patio se ha desatado una guerra de hambre por tantos anuncios lanzados al aire con Emparan a la cabeza. En una suerte de inteligencia artificial dijo: “Está de acuerdo conmigo la clase obrera”. Le respondieron: ¡NO! Y dijo: Aprobado.

Con este golpe certero pasamos a ser el primer país con un miserable salario y una guerra alimenticia que aún no sabemos cuándo acabará.

Estamos frente a un exterminio de la raza afrodescendiente, cultivada por el régimen y desnaturalizada desde las vísceras revolucionarias.

No hay elección posible en Venezuela, decidir entre una bala de cañón o una “bala fría”, así se debate la vida y muerte de su gente.

La Biblia, el libro más leído sobre la historia del mundo, sentencia lo siguiente: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo”.

Susana Morffe

susana.morffe@gmail.com

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