miércoles, 20 de enero de 2016

ESTA CRISIS SÏ ES DE LOCOS

Existen personas que les cuesta ver lo que es la realidad y se enfocan bajo la creencia y sensación de que todo va normal. Es lo que llaman esquizofrenia, dicho por los expertos conductuales. Peor aún cuando se trata de un problema de carácter social, al no poder distinguir entre lo verdadero y lo imaginario, lo cual nos hace pensar en que cosas debemos de creer y en que cosas tenemos que tener cuidado.

Si sujetamos el concepto a la realidad que tenemos en Venezuela, la situación es tremenda, diríamos que elevadamente critica y nos hace recordar la película “Una mente brillante” con su protagonista John Nash. En Venezuela tenemos mentes brillantes y otras esquizofrénicas, negadas a enfocar la cruda realidad que nos rodea con la crisis económica.

Vamos a estar claros y con sinceridad hay que reconocer, por muy duro que sea, el plan o decreto de emergencia económica del régimen es una soberana burla y aún más, tenemos que decirlo en lenguaje coloquial, nos están vacilando desde el poder. El oficialismo, con todas sus mentes deformadas, no tiene ningún propósito de salir de la crisis económica, emocional y aniquiladora que padecemos todos.

Lo que está sobre la mesa es una devastación de país, cuyas raíces se hunden en la isla cubana, con sus secuaces del G2 para acabar con nuestra nación. Es así, ¿por qué les cuesta a algunos venezolanos entender o darse cuenta de esta realidad? La acción ha sido llevada a cabo durante los diecisiete años arrastrados y ahora cuando estamos con el agua al cuello, pretenden hacernos ver que vamos a salir a flote. Pues no, el libreto fue preparado hace años atrás, ¿tipo venganza?, no lo sabemos, pero es una realidad.

Tal parece no darnos cuenta que en la calle ya esta presente el peligro. Son muchos
los que están descargando sus malos instintos para obtener lo que necesitan. Hay trácalas, asesinatos, maltratos para obtener alimentos. Hemos tenido muchas clases de pérdidas reales ¿Estaremos esperando algo peor?

Hasta ahora lo que hemos hecho es quejarnos, pero no se ha colocado en la mesa la solución definitiva del largo episodio trágico y deforme. Lo anterior toma forma y es real cuando mentes brillantes, no enfermas, tres de los que hemos leído, describen el problema, como el economista José Toro Hardy, quien sostiene que el decreto no es otra cosa que radicalizar las medidas que a lo largo de los últimos años han estado conduciendo al descalabro a la economía venezolana, el país lo que necesita en estos momentos es estimular las inversiones para que aumente la producción, darle vitalidad al sector privado, generar seguridad jurídica. Este decreto hace todo lo contrario, lo que enfrenta Venezuela es a la posibilidad de un conflicto entre poderes, conduciría a situaciones muy delicadas”.

Juan Domingo Alfonzo, abogado especialista en derecho administrativo, alerta que el decreto presentado por el Ejecutivo nacional “puede conducir a excesos” y “no prevé” mecanismos o medidas para solucionar las trabas que afectan la producción de las empresas.

Para el economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, el decreto no es la salida a la crisis económica que atraviesa el país porque insiste en el diagnóstico de la “guerra económica” sin reconocer los fallos del modelo. “Mientras no reconozcan que el modelo fracasó no hay posibilidad para salir de la crisis”.

Ahora bien, si la solución es eminentemente política, hay que ir hacia las confrontaciones para establecer de una buena vez un criterio único con el que podamos salir del mar de fondo. Lo hemos dicho antes, un pueblo cansado, con hambre, es peligroso.

Es responsabilidad de los que tienen en sus manos la conducción de la crisis, asumir y detener con urgencia una avalancha de gente o rebelión en busca de lo que le han quitado. Llegado el momento, sería muy doloroso concluir que no se pudo hacer nada para evitarlo.

@susanamorffe

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